lunes, 17 de noviembre de 2014

Universitarios estudian con escepticismo ante ausencia de oportunidades

Miguel Cardoza
@MiguelCardoza
San Fernando de Apure

Apure conformado por un territorio de 76.500 kilómetros cuadrados, distribuidos en 7 amplios municipios, y 459 mil habitantes es uno de los estados con destacados espacios naturales y atractivos turísticos que, por diversas circunstancias, no han sido explorados y valorados como corresponde, pero aún así resalta en este ámbito.
No obstante, está en el primer lugar en pobreza extrema en toda Venezuela, ello reconocido por el Instituto Nacional de Estadística en su informe más reciente del año 2013. Como es conocido los indicadores del INE para sustentar estos resultados se basan en las condiciones de vida, incluyendo no solo el ingreso sino los servicios básicos de la población estudiada.
En estos datos influye mucho la ausencia de oportunidades laborales. Las principales opciones de empleo están supeditadas a cargos de la administración pública, lo que significa un desafío para la masa laboral existente en el estado que no cuenta con opciones de trabajo formal, pese a haberse preparado. En 2013 había un aproximado de 3 mil graduados, como licenciados u otras denominaciones en el eslabón magisterial, sin puestos en el área.
Hoy día hay multiplicidad de opciones para formarse, sin embargo, hay ingenieros, arquitectos, licenciados, entre otros, que trabajan de taxistas, recepcionistas  u otros. También son  trabajos dignos pero no fue  para  lo que miles de jóvenes y  adultos acudieron a la universidad. Otros miles están desempleados.
En vista de la situación consultamos la opinión de universitarios, para conocer que percepción tienen al respecto. “Lo que está pasando se debe a la situación general del país que impide la apertura de más sitios de trabajo. La población ha crecido y seguimos con el mismo número de fuentes de empleo y no hay donde incluir a quienes se gradúan, porque no hay posibilidad monetaria”, expresó Yanelis Castillo a la salida de su aula de clases. Apuesta por estudiar pese a todo.
Gabriela Fernández no tiene en sus planes irse del estado, al menos mientras termina su carrera, pero cuenta que varias amigas suyas han abandonado la entidad en busca de un  mejor futuro.
José Calcaño ahondó en otro punto de interés, la burocracia existente para ser tomado en cuenta, principalmente en los entes oficiales. Él es especialista en inglés y en diversas ocasiones no ha ingresado al mercado laboral porque le han dicho que debe estar apadrinado. “Cómo es posible que en este país que cuenta con riqueza y dicen que estamos en buenas condiciones esté pasando esto. Para todo hay que tener palanca y estar involucrado en política”, comenta con indignación.
Califica el panorama de deprimente y cuestiona que se trate de forma despectiva a quienes están preparados pero no tienen influencias en las instituciones. “Aquí no hay industrias, fábricas ni empresas, por eso mucha gente se llena de decepción y no le queda otra opción que irse”, acotó.
Maritza Alvarado coincide plenamente con Calcaño. “Para tener un cargo hay que tener una buena palanca”, dijo. Cuenta que muchas de sus compañeras de estudios previos o amistades se desempeñan en panaderías, zapaterías o tiendas, aún con títulos universitarios. No duda en afirmar que a la primera oportunidad de mejorar su calidad de vida se iría del estado en función no solo de ella sino de su familia.
Por su parte, Jenny Bolívar no desestima los comentarios que evidencian lo que ocurre en el país, pero destacó que en la actualidad se está respaldando a la juventud. “La situación está difícil pero el Gobierno Nacional ha hecho más gestiones que en periodos pasados, porque era muy complicado entrar a las universidades y existía la población flotante. Hoy día muchos pueden ingresar y se han abierto nuevas carreras lo que significa un gran avance en  la educación venezolana”, considera.
Por mencionar un aspecto positivo señaló que años  atrás, al salir de las casas de estudios, quienes recibían becas a través de Fundayacucho debían pagarlas y en la actualidad se eliminó esa obligación. Agregó que se aumentó la cuota y aún a quienes estudian fuera del país se les entregan becas. De igual forma alabó  la Ley del Empleo Joven, instrumento legal que considera traerá mejoras.
Jessica Cavanerio resalta la falta de vocación de algunos profesionales ya que solo estudiaron determinada carrera porque son pocas las profesiones con posibilidades de empleo. Afirma que también eso influye en el drama social de la nación. “Por ejemplo hay muchos educadores que no valoran su función. Se basan en  un reposo y no van al aula. Hay muchos puestos que los ocupan sin interés”, añadió Cavanerio.

Otra de las consultadas fue Yusleidy Rodríguez, aunque es menor de edad le preocupa que muchos hagan como ella, estudiar una carrera sin ser la que sueñan. “El país está destrozado en todo. En cuanto a carreras en Apure no hay muchas que nos garantice tener empleo. Si se dan las circunstancias de irme lo hago, porque no hay oportunidades”, manifestó Yusleidy quien estudia Educación Física aunque no es en lo que quisiera especializarse.

No hay comentarios: