Miguel Cardoza
Twitter: @MiguelCardoza
San Fernando de Apure
Este
jueves la situación irregular, no fue en ningún establecimiento de
electrodomésticos. En un reconocido centro comercial de San Fernando, ubicado
en la avenida Intercomunal la situación se salió de control cuando algunos de
quienes hacían la cola desde las 4 de la madrugada, o antes, saltaron las rejas
para ingresar, ante el desespero por no poder comprar leche, aunque solo
estaban vendiendo 1 kilo por cliente.
“Esta
situación es caótica. No hay respeto, llegué desde esta mañana a hacer la cola
con esa bebé, y aunque soy una persona de la tercera edad los policías y
Guardias me dijeron no señora, salga que no le vamos a vender”, manifestó
Cristina, una profesora jubilada, quien andaba junto a su pequeña sobrina y
quien fue desalojada tras el ingreso intempestivo de varias personas. Debía
hacer la cola nuevamente y por ello decidió irse a casa sin el producto que
buscaba.
Por
minutos los funcionarios de seguridad debieron cerrar los dos accesos y
quedaron atrapados quienes querían entrar a las tres entidades financieras que
están en el lugar o tiendas electrónicas, panadería y venta de teléfonos
móviles.
Hubo
triple acordonamiento, quienes estaban en bancos u otros locales no podían
entrar al formal establecimiento Mercatradona Plus, la panadería, ni a venta de comidas
ubicados en las adyacencias de la puerta principal. “Es muy mal que hayan
impedido hasta entrar al banco, porque uno puede ir a hacer alguna diligencia y
no lo dejan entrar”, comentó.
En
medio de la cola logramos entrevistar también a Milagros Montoya, quien vio
todo lo que sucedió. “Estoy desde las 4 de la mañana para ver si compro un kilo
de leche para mis hijos. Se nos ha sido imposible entrar. La Guardia no se
abocó a lo que estamos en las colas. Los que pasaron primero son los que saltaron
por el enrejado. Aquí compran son los más vivos y los que verdaderamente
necesitan no compran”, expresó mientras estaba recostada de la reja en espera
de que abrieran la puerta principal. “La gente empezó a correr, volaron por
encima del enrejado y por eso la situación se vivió así, muy tensa”, indicó
Montoya.
Noris,
también estaba desde las 4 de la madrugada y justificó su presencia por la
extrema necesidad. “Tengo una niña de 9 años que es enferma y no le consigo
leche. Estoy enferma soy asmática y aún no he podido pasar”, nos declaró a las
10 de la mañana, cuando el sol comenzaba a perder la clemencia.
“Nunca
he podido pasar a una cola ni de harina ni de nada (…) la situación es difícil.
No tenemos nada asegurado porque hay demasiada gente. He venido varias
ocasiones y no he podido comprar”, reiteró.
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