lunes, 8 de diciembre de 2008

LLEGAMOS AL LLEGADERO ¡LA CRUENTA VERDAD QUE CUESTA ADMITIR!

MUERE POR HOMICIDIO NIETO DE LUÍS APARICIO

Nelson Luis Aparicio León, de 23 años, nieto del ex grandeliga Luis Aparicio, y Juan Carlos Cordero Lozada, de 25 años, nieto del propietario del Concesionario de Autos Cordero Agreda, ubicado en la avenida Los Leones de Barquisimeto, fueron asesinados ayer de múltiples disparos y sus cadáveres hallados en la calle 32 entre carreras 31 y 32, mejor conocido como sector El Malecón.
Se presume resistencia al robo.

ASESINADOS 7 HOMBRES EN YARACUY

El Diario El carabobeño es su página electrónica, en una nota de Johana Prieto Andrade, reseña los hechos también:

“La violencia en el estado ha cobrado niveles insólitos”, se comentaba luego de conocer el asesinato de siete jóvenes la madrugada de este domingo, tras un ataque armado perpetrado en el barrio Monte Oscuro de Chivacoa, municipio Bruzual. Una octava persona resultó herida en la masacre.

Las víctimas fatales quedaron identificadas como: Roger Valentín Gómez Rodríguez (18), Jorman Antonio Macarella Rodríguez (17), Edinzon José Mendoza Camacho (20), Eduardo Augusto León Castillo (22), Mayker Alexander Camacho López (19), Julio Ronny López Martínez (24) y Hansel Rafael González Cordero (17), estos últimos familiares.
De una víctima se desconocen los datos, puesto que ésta logró escaparse tras ser herida por los antisociales, que aparentemente operan en el barrio San Antonio del mencionado municipio. Se corrió un rumor la tarde de ayer que esta octava persona había fallecido, lo cual aparentemente fue una falsa información.
Los hechos

Según declaraciones de familiares de las víctimas, el grupo de amigos se encontraba bebiendo licor en la calle 2 del mencionado sector, cerca de la cancha deportiva.

Detallaron que el incidente fatal ocurrió a unas cuantas cuadras del lugar donde festejaban tranquilamente. “Los muchachos decidieron ir a comprar más cervezas en un depósito que queda a unas cuantas cuadras de la calle 2, cuando un grupo de sujetos fuertemente armados los interceptaron en el camino y les dieron los disparos”, dijo un ama de casa que no quiso ser identificada.

Al sitio se acercaron funcionarios del Cuerpo de Investigaciones, Científicas, Penales y Criminalística (Cicpc), subdelegación Chivacoa, el fiscal tercero Juan Carlos Viloria y demás cuerpos policiales, quienes determinaron que los infortunados recibieron mayormente tiros en la cabeza.
Jorman Macarella Rodríguez y Roger González Rodríguez fueron encontrados sin vida en las inmediaciones de un callejón que da a la calle principal de Monte Oscuro, el resto de los cuerpos estaba en el pavimento de la calle principal.

Se presume que Macarella y González trataban de huir de sus agresores, pero la oscuridad del sitio les impidió visualizar la distancia de un desagüe ubicado a unos cuantos metros de donde fueron asesinados.
No hubo declaraciones por parte de funcionarios de los cuerpos de seguridad sobre el móvil de este cruento suceso.

A las afueras del Hospital Tiburcio Garrido de Bruzual, familiares de los fallecidos mostraban su dolor y consternación ante la masacre registrada.
Zoraida Camacho Soto, progenitora de uno de los fallecidos (Edinzon José), narró a las afuera de la morgue que su hijo fue asesinado por hombres que portaban capuchas al momento del sicariato. “Esos hombres -se desconoce el número de sujetos- arremetieron contra los muchachos y huyeron a bordo de vehículos blindados”, comentó.
Resaltó que en la zona opera una banda delictiva, por lo que no descarta que los asesinatos fueran a consecuencia de un error.

“A lo mejor esos malhechores andaban buscando a los integrantes de la banda hamponil. Ellos eran inocentes, personas de bien que no debían morir de esa forma”, dijo sollozando el ama de casa.

Otra de las madres infortunadas que esperaba el traslado del cadáver de su hijo hacia la medicatura forense del Hospital Dr. Plácido Daniel Rodríguez Rivero del municipio San Felipe, dijo: “Exigimos justicia. Esos adolescentes no debían morir. Pedimos a las autoridades que investiguen el caso y den con el paradero de los asesinos”.Aparentemente ninguno de los jóvenes fallecidos poseía antecedentes policiales

Mayker Alexander Camacho López (19) era estudiante. Residía con sus padres en la barriada Monte Oscuro.Roger Valentín Gómez Rodríguez (18), era estudiante. En la actualidad vivía con su familia en la calle 2 del mencionado sector. Jorman Antonio Marcarella Rodríguez (17), estudiante. Era el quinto de una familia conformada por ocho hermanos.
Julio Ronny López Martínez (24) prestaba sus servicios como empleado de la Carnicería La Boutique, ubicada en el casco central del municipio Bruzual.
Edinzon José Mendoza Camacho (20), estudiante. Su progenitora pidió justicia ante las autoridades de competencia.
Hansel Rafael González Cordero (17) estudiante. Familiares alegan que era un jovencito de bien.
Eduardo Augusto León Castillo (22) actualmente residía con sus familiares cerca del lugar de los acontecimientos. Amigos cercanos alegaron que era un hombre trabajador.

EL CICPC NO FUE A RECOGER EL CADÁVER

Gustavo Rodríguez de El Universal cuenta lo siguiente:

Un aturdido padre, cansado de esperar en una calle de Casalta III a los organismos de seguridad, sacó fuerzas de su sufrimiento y decidió trasladar personalmente el cadáver de su hijo asesinado hasta la sede de la policía científica situada en los bloques de Propatria.
A las cuatro de la madrugada del domingo le avisaron al señor Gustavo Hernández que el cuerpo de su hijo, Jean Carlos Hernández, reposaba dentro de su automóvil. “No podía permitir que mi hijo siguiera ahí tendido sobre el volante”.
El señor Hernández, quien labora en la sede de El Paraíso de la Universidad Santa María, contó que su hijo, de 26 años, residía junto a su esposa y dos hijos en el callejón El Ritmo, escalera número seis de La Silsa.
“Parece que le dispararon y se estrelló contra el bloque 9. Lo puse a un lado y llegué aquí para que de una vez comenzara la investigación”.
Los detectives de la Subdelegación Oeste sacaron el cadáver del joven comerciante y lo posaron dentro del estacionamiento de la sede policial, donde lo inspeccionaron.
Dentro del auto Mitsubishi, modelo Lancer, de color dorado, placas MAN-15V, se localizaron cinco conchas de proyectiles. Apreciaron que sobre el asiento del copiloto se encontraban los fragmentos de una botella de ron. El parabrisas y la puerta del piloto fueron impactados por proyectiles. El frente del vehículo quedó destrozado tras impactar contra un objeto fijo.

Jean Carlos Hernández laboraba como vendedor de ropa y calzados.
Su padre, quien se encontraba bañado en sangre, abrazaba los zapatos de su hijo mientras los detectives procedían a inspeccionar el cadáver."QUÉ PUEDO PEDIR, SI ME MATARON A MI HIJO". Alguien en este país tiene que controlar el auge de la delincuencia.
Ya nadie puede salir de su casa porque corre el riesgo de morir así”, dijo mientras intentaba controlar el llanto.

Kimberly de Hernández, esposa del comerciante asesinado, llegó acompañada de algunos familiares a la sede de la Subcomisaría Oeste, donde se desmayó.
Sus parientes le impedían que observara el cadáver semidesnudo que se encontraba en el sótano de la sede policial. La mujer, tras reponerse, sólo lloraba y gritaba.
“Yo tenía cinco hijos. Jean Carlos era el tercero. Me lo quitaron de esa manera”, dijo el acongojado padre mientras los funcionarios le solicitaban que ingresara a las instalaciones para tomarle declaraciones en calidad de agraviado y testigo.
Los detectives cerraron las puertas del estacionamiento. Esperaban que llegara la unidad furgoneta, la cual se encontraba recolectando cadáveres en calles y hospitales. Desde la tarde del viernes hasta la madrugada del domingo se reportaron 43 asesinatos en Caracas.

RICARDO MATHEUS Diario 2001

Una vez más fueron ensangrentados los barrios de Catia por las pandillas armadas que salieron a las calles dispuestas a despojar del dinero y de otras pertenencias a los vecinos, al presumir que las víctimas del momento llevaban a casa el producto de las utilidades repartidas en las empresas donde prestaron servicios.
Las personas abatidas por los delincuentes en barrios del oeste caraqueño fueron Joseph Arias (22), Jermeillen Madrid (19), Jean Carlos Hernández (26), Asdrúbal Marín (21) y Charly Blanco González (26). Ellos conforman la lista de 17 personas abatidas por los delincuentes entre las primeras horas del viernes y el amanecer del Domingo.

Ninguno de los pistoleros que dispararon en estos casos habían sido detenidos por las autoridades como consecuencia de la primera parte de la investigación, porque el mayor porcentaje de los detectives de la policía científica y de otras dependencias del Estado, fueron obligados por sus jefes inmediatos a presentarse a Miraflores, para escuchar la alocución pronunciada por el presidente Chávez desde “El Balcón del Pueblo”.

Cada suceso tenía una explicación distinta, según versión de los parientes de las víctimas que acudieron a la Medicatura Forense para retirar los cadáveres al concluir la autopsia legal.

Desiree Sánchez y Belkis Torres, parientes cercanos de Joseph Arias y de Jemerllein Madrid, recordaron que en horas de la tarde del viernes, ambos jóvenes se dispusieron a llevarle una batería al vecino de Gramovén, cuyo vehículo estaba accidentado cerca de la cancha conocida como “El Manantial”.

Antes de llegar fueron acorralados por dos motorizados que les advirtieron que se habían “comido la luz”, es decir, pasaron la línea fronteriza imaginaria que divide los barrios El Chorrito y Nuevo Horizonte, por eso tenían que pagar. Los despojaron del dinero, de las prendas y de otros objetos de valor y enseguida les dispararon.

Arias era funcionario del Ministerio del Trabajo con ocupación en mantenimiento mayor.

Con Asdrúbal Marín la situación fue distinta. Él regresaba a su casa situada en el sector La Pedrera de la carretera vieja de La Guaira, con poco más de 300 bolívares en efectivo. Utilizaría el dinero para suplir algunas necesidades del hogar que compartía con sus padres, pero tres individuos le interceptaron el paso. Le robaron el dinero, los zapatos y el celular.

Otra víctima del hampa desbordada sobre la ciudad acabó con la vida de Jean Carlos Hernández. Vivía en el bloque 16 de Casalta III. A eso de las 6:30 de la mañana salía del sector conduciendo su Mitsubishi placas MAN-15-V, acompañado de dos vecinos. En el trayecto fue interceptado por la banda conocida en el sector como “Los Niños del Parque”, integrada por unos 8 pistoleros.

Desde diferentes ángulos dispararon contra el carro. Uno de los disparos lo alcanzó en la frente y lo mató en el acto. Sus acompañantes corrieron despavoridos sin ser alcanzados por los proyectiles.

Al producirse la alarma en el sector, Gustavo Hernández trató de ayudar a su hijo, pero sólo encontró el cadáver y el vehículo con perforaciones de balas en varias partes. Presa de los nervios se puso al volante del auto y lo condujo hasta las puertas de la comisaría del Cicpc que funciona en Catia.

Con Charly Blanco la situación fue diferente. Fue a casa de su familia situada en el barrio “Germán Rodríguez”, para celebrar el cumpleaños de una tía. Avanzada la noche penetraron en la vivienda varios delincuentes armados. Obligaron al joven a salir de la casa y en un aparte lo colocaron contra la pared y lo mataron de varios balazos.

Los vecinos que una vez más se reunieron a las puertas de la Medicatura Forense ofrecieron una queja común contra las autoridades y la administración de justicia.


En principio señalaron que la mayoría de los agentes de la Policía Metropolitana o de la Guardia Nacional se ocupan de instalar puntos de control, pero no para capturar a los delincuentes que los azotan, sino para “matraquear” a los más débiles. Los motorizados deben pagar peaje en los barrios de Catia. “Sálvame aunque sea con un refresco” es la petición de los uniformados cuando el vecino no tiene mucho dinero. Pero nadie pasa sin dejar algo de sus pocos recursos a los funcionarios.

Mientras tanto, las pandillas armadas siguen apoderadas de los sectores populares.

Algunos afectados por la anomia de los agentes, llegan a presumir la complicidad entre unos y otros. Por eso los cerros están desamparados. Las denuncias ante los órganos jurisdiccionales resbalan. Y en distintas oportunidades generan consecuencias para el denunciante.
Surgen delaciones y los pistoleros siempre quieren una venganza más.

En los barrios de Catia operan varias pandillas armadas. Una de las más peligrosas es la de “Los Niños del Parque”. Allí están activos “Jeferson”, “Jorge Cabuguín” y otros. Los policías los conocen, pero nunca los detienen y si lo hacen pronto los dejan libres.

Los vecinos piensan que los maleantes compran su libertad. El soborno parece estar presente por la simbiosis policías y ladrones.

Encapuchados mataron a tiros a un hombre en presencia de su padre y de su mujer

Cuando amanecía el jueves pasado, Ludwing José Gómez Velásquez (23), fue tiroteado dentro de su domicilio situado en la calle San José de la parroquia 23 de Enero, donde fue acorralado por un grupo de pistoleros encapuchados que presuntamente lo confundieron con uno de los pandilleros que participó en el asesinato de la niña de 5 años de edad, Kimberly Johana Vaamonde ocurrido a finales del mes pasado en el mismo sector.

José de Jesús Gómez, padre de esta nueva víctima de los grupos armados que operan en el 23 de Enero recordó que su hijo trabajaba como vigilante privado en la tienda de Los Leones del Caracas que funciona en el Sambil.

El joven decidió salir de su domicilio al filo de la medianoche con la intención de comprar cigarrillos en un negocio cercano que opera las 24 horas del día. La recomendación familiar de evitar la calle a esa hora, no fue escuchada. De pronto se escucharon las primeras detonaciones. Enseguida Ludwing José regresó al hogar. En ese momento estaba herido en el estómago.


Se refugió en su habitación donde estaba Yérica Mujica, su mujer. Pero uno de los pandilleros golpeó la puerta con el pie y así franqueó la entrada. Los intrusos se cubrían el rostro con máscaras pasamontañas. Todos empuñaban pistolas de gran potencia y, en operación comando cubrieron el ambiente.

Ludwing José fue sacado de la cama, y sangrante lo arrastraron hasta la sala.

“Di dónde está escondido el pelón”, gritaron varias veces.

El herido aseguraba que no conocía a esa persona. De pronto el jefe de la pandilla le disparó. Los proyectiles penetraron el pecho y la cabeza.


José de Jesús Gómez pudo ver cuando su hijo respiraba por última vez. El grupo armado siguió dentro de la vivienda.

Insistían en conocer el paradero de “El Pelón”, pero tampoco era conocido por el resto de la familia.


El jefe de los pistoleros volvió a levantar la voz que en el silencio de la madrugada sonaba como un trueno.


Le ordenó a uno de sus secuaces: “pégale un tiro en una pata a ese viejo para ver si se acuerda dónde está escondido el hombre que buscamos”. No hubo más disparos, pero el padre del muchacho recibió en la cabeza una ración de culatazos que le ocasionó una herida contusa.

DE UN BALAZO EN LA CABEZA FUE ULTIMADO NIÑO EN ANTÍMANO

Jonaiker Jesús Molinett Longa (9), regresaba del colegio a su casa el jueves pasado a eso de las 3:30 de la tarde, cuando dos pandillas dirimían a tiros problemas relacionados con la distribución de drogas en la parroquia Antímano, y una de las balas alcanzó a nivel de la oreja; falleció poco después en el hospital de El Llanito donde los médicos trataron de salvarle la vida. Así lo relató a los reporteros de sucesos Manuel Machado, tío del niño.
El muchacho estudiaba quinto grado en la escuela “Menca de Leoni”, situada en Antímano. Cumplida su jornada de estudios, se disponía a integrarse al hogar paterno en la vereda 2 de Mamera 1. En el sector hace vida común más de 20 adolescentes que conforman pandillas armadas.
Con frecuencia los delincuentes se baten a tiros como una forma de demostrar supremacía en la barriada. La parroquia Antímano es una de las parroquias más peligrosas, donde los vecinos son abatidos cuando circulan por los callejones.
Ahora fue fulminado Jonaiker Jesús Molinett Longa, pero en días anteriores, la víctima fue un muchacho de 16 años, mientras que en el 23 de Enero los pistoleros mataron a una niña y en La Vega, fueron abatidos un muchacho de 17 años y otro de 14; eran primos hermanos.
En ninguno de los casos los funcionarios policiales han logrado capturar a los pistoleros.

MIGUEL CARDOZA

Todo esto pasa mientras los culpables andan libres sin ningún tipo de castigos mientras otros que podrían ser inocentes se les tiene privado de su libertad sin la realización de un juicio justo. Además donde según las normas jurídicas se les ha violado el debido proceso.

Familiares de los comisarios Iván Simonovis y Lázaro Forero creen que la jueza Marjorie Calderón tiene miedo de tomar una decisión favorable a los imputados por el del 11 de abril. Por eso piden que no se ejerzan presiones para que tome una decisión independiente.
Tanto María del Pilar de Simonovis como Yajaira de Forero, denunciaron que el juicio para los comisarios Forero y Simonovis se mantiene paralizado cuando no se ha comprobado que éstos y los 8 funcionarios de la PM cometieron algún delitos el 11 de abril, convirtiéndose así, en el juicio más largo de la historia venezolana.María del Pilar de Simonovis, esposa del comisario Iván Simonovis, declaró que ella debe estar muy preocupada y por eso se ha enfermado y suspendido las últimas audiencias de juicio.
Añadió que no está segura sobre al enfermedad de la jueza, pero lo cierto es que está demorando el fallo.
Por su parte, la esposa de Lázaro Forero, Yajaira de Forero, denunció que el juicio contra los comisarios y los policías se encuentra suspendido y ni siquiera se ha fijado fecha para una nueva audiencia.“En estos momentos nosotros no sabemos cuándo vamos a tener la próxima audiencia. Simplemente el juicio está suspendido”, aseguró.
Denunció que la jueza Marjorie Calderón tiene mucha presión de mantenerlos detenidos a los comisarios. Sin embargo, Forero aseguró que va a llegar un momento en que “ella (la Jueza) va a tener que darle la libertad, porque se ha demostrado una y mil veces que ellos son inocentes”
Hicieron mención a la radicación del juicio de los comisarios en Maracay. “Una de las violaciones graves para nuestro caso es que se haya radicado (el juicio) en Maracay”, debido a la “incidencia políticas y jurídicas” del ex Fiscal, Isaías Rodríguez. Además, allí se mantiene lejos a la prensa, indicaron.

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